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La sorprendente historia de Ana María Llopis, presidenta de Supermercados Día

Hace unos días, el programa ‘Salvados’ armaba una revolución mediática al dedicar uno de sus programas a Mercadona. En nuestro país, solo hay una cadena de supermercados que podría hacerle sombra a la empresa de Juan Roig: Supermercados Día, que incluso la supera en presencia en comunidades autónomas como la de Madrid. Detrás de la presidencia de Día se esconde una mujer con una interesante y desconocida historia detrás. La venezolana Ana María Llopis, que también forma parte del consejo de administración de Banco Santander y es una de las pocas féminas que ejercen de presidentas de empresas del IBEX 35 en España, superó un gravísimo cáncer, está casada con uno de los mejores físicos de España y tuvo bastantes dificultades para poder ser madre. Sus estudios la trajeron a España en plena Transición y con sus características gafas y fulares estampados es una auténtica todoterreno todavía muy desconocida a pesar de su importancia en el tejido empresarial español.

Hija del epidemiólogo Álvaro Llopis, español y republicano que tuvo que exiliarse a Venezuela, esta mujer de 61 años también toca el piano, escribe relatos infantiles y es una gran aficionada a la cerámica. Casada con el catedrático de física Félix Ynduráin Muñoz, considerado uno de los investigadores más importantes de nuestro país, es una gran defensora de los derechos de las mujeres. Ynduráin y ella tienen un hijo, Jaime, que estudió arquitectura y que actualmente vive en París tras trabajar como freelance en varios países como Italia o Estados Unidos. En alguna entrevista, la propia Ana María revelaba que su hijo vivió años duros en el paro, como cualquier hijo de vecino.

Mujer discreta que únicamente comparte noticias acerca de mujeres emprendedoras en su Twitter personal, Ana María consiguió un doctorado en la Universidad de Berkeley, pero al llegar a España tuvo que vender detergentes en un supermercado. “A mí me tocó, durante seis meses, ir vendiendo detergentes y limpiando las estanterías, de tienda en tienda, en el área de Carabanchel, Alcorcón, Leganés, Móstoles… Y los sábados por la mañana tenía que ir a cobrar a los morosos”, confesaba ella en una entrevista a ‘Mujer Hoy’ hace varios años. De ser una extranjera con trabajos poco cualificados a mujer de éxito no hubo un paso. Tras conseguir un trabajo en el departamento de Ciencia de Materiales de la Universidad Complutense, Ana María pudo permitirse quedarse en el país de sus orígenes, en el que también conoció al que hoy es su marido. Sin embargo, no fue la influencia del hombre que la conquistó la que la catapultó al éxito. De hecho, los rastreadores de clichés machistas lo tendrían bastante difícil con ella a juzgar por su trayectoria personal y profesional.

Ana María Llopis en una imagen de archivo (Gtres)

Si hay algo que ha marcado el camino de Ana María en los últimos años, eso fue la enfermedad de su padre, que sufría alzhéimer. Tanto ella como sus dos hermanas decidieron traérselo a España, donde la hoy presidenta de Día habilitó una buhardilla ubicada en el mismo edificio en el que vive para poder cuidar de él. Por aquel entonces era la vicepresidenta de Indra y una de las mujeres más exitosas de nuestro país. Años antes fue una enfermedad sufrida en carne propia la que pudo marcar para siempre su vida. Tras sufrir varios abortos, Ana María tuvo un embarazo molar que le originó un coriocarcinoma. Eso hizo que tuviese que ser tratada en Inglaterra cuando muchos médicos de aquí le habían asegurado que tenía un cáncer terminal que podía acabar con su vida.

Interrumpido su sueño de ser madre, Ana María tuvo que superar muchos baches hasta lograr tener a su hijo Jaime. Tras intentonas fallidas, prácticamente había perdido la esperanza. Su hijo fue algo así como la recompensa a varios envites vitales.
Durante todo este tiempo, Llopis ha pasado de un total anonimato a sortear con bastante fortuna e inteligencia posibles adversidades mediáticas. Por ejemplo, la noticia, aparecida este año, de que su hermana gemela Regina había creado, supuestamente, una compañía (Álvaro Investments) relacionada con un despacho para ocultar dinero en las Islas Vírgenes Británicas. Los encargados de comunicación de Supermercados Día dejaron claro que se trataba de un “tema privado” de Regina del que no iban a comentar absolutamente nada.

Hoy por hoy, Ana María es una mujer respetada y valorada en el mundo empresarial que ha sabido no convertirse en un personaje ni en un molde de portada de revista femenina. Sin embargo, su historia, y la de su periplo personal y profesional, no deja de ser la que todo periodista ansía calificar como apasionante.

vanitis.elconfidencial.com

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