Mi nombre es Adriana. Soy camionera - Diario de Transporte

Mi nombre es Adriana. Soy camionera

Son las 4 de la madrugada. acabo de despertarme, pensar que solo hace 8 horas paré mi camión, despues de una jornada de trabajo de 15 horas. Cada mañana cuando me levanto me pregunto ¿Cómo es posible permitir que un trabajador trabaje 15 horas de las 24 que tiene el día?.

Y es lo que yo tengo que hacer todos los días, y como yo todos los chóferes. Me visto mientras preparo mis café, intentando espabilar cuanto antes. Es viernes y arranco con la esperanza de poder llegar cuanto antes a mi casa, para poder estar con mi familia, mi marido y mis 3 hijos. Dentro de mi hay algo que me dice que esto será imposible, visto el viaje que me han asignado. Para nuestras empresas, el viernes es un día como los demás, porque la semana casi nunca acaba el viernes, el sábado el laborable y el domingo también.

Me esperan 7 horas de ruta para llegar a descargar, y la única libertad que tengo es la de decidir si hago la pausa de 45 minutos o si la hago dividida en 15 y 30 minutos. Esta es la única libertad que me queda cuando voy conduciendo. Ahora planean toda tu vida desde la oficina, a través de los sistemas de satélites saben todo sobre tí: Si estás conduciendo, donde estás, a que velocidad vas.

Me dicen que no puedo realizar todo el trayecto por la autopista, para reducir costes, tengo que coger una carretera bastante peligrosa, cruzando la montaña, pero ¿A quien le importa? Los camioneros mueren todos los días, pero no salimos en las noticias, somos solo unos camioneros.

Llego al cliente, son las 12:59 y me dicen que espere hasta las 15 horas, pero que la descarga está prevista para las 17, apártate y te avisamos. Es verano, hace calor. ¿Sabias que la cabina del camión es de hierro?, ¿Que me esperan 4 horas de sauna porque no puedo poner el motor en marcha para encender el aire acondicionado porque la empresa no quiere gastos innecesarios de gasoil? Aunque ellos están en la oficina con el aire a tope. El calor hace victimas entre nosotros.

Las 17:00 horas. ¡A descargar!. Es una orden, sin saludar, sin una sonrisa… ¿Qué quiero? Soy solo una camionera. Termina la descarga y me llega la orden de carga, unos 100 kilómetros. ¡Corre que te esperan!.

Las 18:30, llego al sitio de carga, me reciben con una bronca, tenia que haber estado a las 17 horas y van a cerrar en media hora. Trato de explicar que no ha sido por mi culpa, pero no les importa lo que yo digo. Solo soy una simple conductora de camión.

Las 19:30, salgo con el camión cargado, todavía tengo media hora para acabar mi jornada de 15 horas, si me retraso unos minutos en parar el camión me llevo una multa muy grande. Por suerte hay un aparcamiento cerca. Esta noche ni ceno, ni me ducho. Llamo a mi casa para avisar que no vuelvo. Me tumbo en la litera para hacer mis 9 horas de descanso, con la esperanza de que mañana, sábado, pueda volver pronto a mi casa. Aún me esperan 8 horas de trabajo.

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