Un camionero queda atrapado por culpa del GPS bajo un puente de la S-10. - Diario de Transporte

Un camionero queda atrapado por culpa del GPS bajo un puente de la S-10.
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Ramón Bestregui, un camionero con más de cuarenta años de experiencia al frente de un volante de grandes dimensiones, ha sido la última víctima de los fallos del GPS. Ese sistema que calcula y recalcula la ruta más corta o aquella sin peajes para hacer al conductor la vida más sencilla hizo ayer precisamente lo contrario.

El reloj marcaba las once de la mañana cuando un conductor de la compañía Coctramo acababa de hacer una descarga de varillas para ventanas y puertas en una fábrica de Heras. Subió a su tráiler y activó el GPS para saber por dónde tenía que retomar el camino hacia su próximo destino: Oviedo. «Coja la N-635 y en tres kilómetros gire a la derecha para entrar en la S-10». Esto es lo primero que le cantó su compañero electrónico de viaje. El conductor siguió las instrucciones al dedillo a pesar de la advertencia previa de un vecino. «Ten cuidado con el camino vecinal que hay al lado de la autovía. Confunde mucho. Cuatro camiones han tenido que ser ya rescatados».

Y con el de este lunes, cinco. «El GPS me decía que girara a la derecha, no vi ninguna prohibición ni ninguna limitación y me metí porque veía la autovía ahí pegada». Ramón Bestregui, que evidentemente no conocía la zona, se coló en el camino rural para desgracia de su máquina de 4 metros de alto y 16,5 de largo. «Logré salvar el primer puente pero en el segundo, por el que pasa la autovía, pegué arriba y desgracié la plataforma». Por delante, por arriba y la lona que cubre el material.

Era la primera vez que a este camionero de Huesca le jugaba una mala pasada el GPS pero para ser la primera el enojo que transmitían sus palabras no dejaban en buena posición al navegador. «No hay que fiarse. Lo importante son las señales en la carretera pero si no las hay no te queda otra que mirar el cacharro éste … pero está claro que no podemos meternos en cualquier sitio», se lamentaba mientras hacía cuentas del tiempo que tendrá que estar parado. «Fijo que dos semanas de taller no me las quita nadie».

Una patrulla de la Guardia Civil ayudó al hombre a sacar su camión del camino y colocarle en la autovía. Maniobras que aprovechó para expresarles su malestar. «Tenéis que poner un cartel de que esto es un camino vecinal y de que los camiones no pueden pasar por aquí».

Víctor Puente. El Diario Montañés.es

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