La EMT de Madrid espera que sus autobuses eléctricos se recarguen con placas de inducción en el asfalto

El director asegura que en la actualidad “no está justificado” que haya carriles bus-bici porque “no hay demanda suficiente” de ciclistas.

La Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid está trabajando actualmente en la mejora de sus servicios y, entre otras medidas, se está planteando que la flota de autobuses eléctricos se pueda recargar mediante placas de inducción colocadas en el asfalto, según ha explicado este lunes en Santander su director gerente, Álvaro Fernández de Heredia.

Así, ha indicado que los autobuses eléctricos “no tienen una tecnología madura” y que los híbridos “funcionan bien”, al tiempo que ha explicado que como parte de la renovación de la flota, la EMT está invirtiendo para comprar 300 vehículos al año –según datos publicados en la página web de la empresa, la flota es de un total de 1.900 autobuses distribuidos en 204 líneas– y conseguir rebajar la edad media a unos ocho años, ya que, tal y como ha añadido, “todo autobús con más de doce años no renta”.

En su intervención en el encuentro ‘La movilidad sostenible. Un reto para las ciudades’ en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, Fernández de Heredia también ha apuntado que la EMT tiene el “compromiso” de conseguir que “el cien por cien” de su flota sea accesible.
En este sentido, ha comentado que en la actualidad los autobuses permiten que se suba una silla de ruedas, por lo que el siguiente paso es facilitar que haya dos por vehículo.

Del mismo modo, ha señalado que unos de los planes de futuro es el de hacer que los aparcamientos en los que esta empresa tiene competencias “sean más baratos” para aquellos usuarios que prueben que han ido al trabajo compartiendo el coche con tres o cuatro personas y se hace un “uso prolongado” de la plaza.

Al mismo tiempo, remarcado que se tiene la intención de instaurar un sistema de “información a tiempo real” acerca de la combinación de autobuses en todas las líneas, lo que actualmente está disponible en la línea número 27 (Embajadores-Plaza de Castilla). También ha destacado que en los próximos años se podrá “pagar sin efectivo”, es decir, que los usuarios tendrán la posibilidad de realizar los pagos con el teléfono móvil.

“NO HAY DEMANDA SUFICIENTE” PARA CARRILES BUS-BICI

Sin embargo, preguntado por la posibilidad de que haya carriles compartidos para autobuses o bicicletas, el director gerente de la EMT ha asegurado que “no está justificado” este uso compartido porque “no hay demanda suficiente”, por lo que, a su juicio, “el carril bus no es para la bicicleta todavía”.

A este respecto, ha precisado que en la capital de España hay unos 80.000 usuarios de bicicleta, en comparación con los 1,5 millones de usuarios de la red de autobuses públicos. Por ello, ha advertido de que hay que tener “cuidado” con este tipo de políticas y medidas para “no perjudicar a un colectivo mayor” por querer favorecer, por ejemplo, el transporte de las bicicletas en el interior de los vehículos.

En este sentido, ha precisado que “sólo hay demanda” de colectivos de ciclistas en el caso de las líneas que llegan hasta el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (la 200 y la 203) y ha recordado que en la actualidad sí se permite que haya bicicletas plegadas en el interior de los autobuses y que si no es plegable la normativa obliga a que vaya en la parte posterior del vehículo.

En concreto, la información disponible en la página web del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM), señala que las bicicletas convencionales “sólo” se pueden transportar en líneas con soporte exterior, como ocurre en las líneas 203 Exprés Aeropuerto y en la 33, que va a la Casa de Campo, y donde dicho “portabicis” se coloca en la parte posterior del bus.

EL TRANSPORTE PÚBLICO TIENE UNA “FUNCIÓN DE EQUIDAD SOCIAL”

Fernández de Heredia también ha defendido que el transporte público tiene una “función muy importante de equidad social” y que es “imprescindible” en las ciudades donde hay densidad de población. Al mismo tiempo, ha reivindicado que el transporte público “debe tener en cuenta” el tiempo de viaje “para ser eficaz”, ya que “si el tiempo en transporte público y en coche privado se iguala”, la tendencia a usar el primero aumenta.

Además de concretar que el Metro de Madrid mueve “un 30 por ciento” del tráfico de la ciudad y que sin su funcionamiento el tránsito es “imposible”, ha precisado que el porcentaje de madrileños que usa el coche como modo de transporte es de “un 27 por ciento” y que el usuario del automóvil en la capital va de la periferia al centro. Por todo ello, ha pronosticado que “o se resuelve el problema” de la planificación de las políticas de movilidad o los ciudadanos “estarán en el coche más cómodo del mundo, pero estarán en él”.

Al mismo tiempo, ha indicado que las nuevas tecnologías “no van a solucionar los problemas” relativos, por ejemplo, a la congestión del tráfico o la contaminación, ya que, tal y como ha remarcado, pese a las mejoras tecnológicas y a que los coches “consumen menos” combustible, “no bajan las emisiones”. “O nos imaginamos el futuro con transporte público o no nos van a salir las cuentas”, ha vaticinado el director de la EMT de Madrid para finalizar. EUROPA PRESS.

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