“Cuando empecé a conducir un autobús, algunos se reían y las abuelas me felicitaban”

MUJERCONDUCTORA

Diana Murillo, zaragozana de 45 años, es una de las primeras conductoras de autobús urbano en Zaragoza. Ella entró a la plantilla de Tuzsa antes de la Expo, cuando “solo eramos 6 o 7 conductoras”. Ahora es miembro del comité de empresa y una de las 87 mujeres que forman parte de la plantilla de Auzsa.

Las conductoras de autobús siguen siendo una minoría en Zaragoza. La empresa de autobús urbano tiene 1.191 trabajadores, de las que el 7% son mujeres: unas 70 conductoras y otras que trabajan en las oficinas.

“Yo trabajaba antes de mensajera con furgoneta por los pueblos de la provincia. Vi los cursos para conductora de autobús de la Casa de la Mujer y me apunté. Después entré a trabajar en Tuzsa. Para la Expo necesitaban más conductores y entramos varias mujeres en la plantilla”, cuenta Diana Murillo.
Ella no tiene una línea fija, forma parte de la categoría de conductores “ambulantes”. “Cada día nos toca una línea y nos avisan la víspera del horario. Yo no tengo hijos, pero así es muy difícil conciliar”, se lamenta. “Las conductoras tenemos buena relación con los compañeros. Hacemos lo mismo y somos uno más”, afirma.

Pero recuerda que cuando empezó a conducir un autobús, algunos viajeros se extrañaban. “Les parecía raro que hubiera mujeres conductoras. Algunos pocos se reían de mí y me preguntaban si sabría llevar un autobús. Y las abuelas se alegraban de verme y me felicitaban”, recuerda.

Tanto ellas como sus compañeros lamentan los malos modos e insultos de algunos viajeros. “Son minoría”, apunta. Y piden mejoras en los baños al final de línea. “Los tiempos de recorrido son muy justos y tenemos poco tiempo para ir al baño. Las cabinas suelen estar sucias y en mal estado. Nosotras lo sufrimos más”, apunta.

heraldo.es

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