El paro de transporte fue total y expuso una grieta en el sindicalismo

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“Podría haber sido un paro de 24 horas, pero fue así para que se vea que no somos salvajes y para demostrar la voluntad de dialogar que tenemos.” La frase provino de un representante de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), que ayer destacaba en la magnitud de la medida de fuerza que paralizó los servicios de transporte público desde la madrugada hasta el mediodía para ejercer presión mientras que el Gobierno debatía con la CGT las nuevas reformas del proyecto de la ley que modifica el impuesto a las ganancias.

La jornada presentó serias complicaciones para todos los que se trasladan a sus trabajos en transporte público y para los que circulaban en coche también, pues el tránsito hizo que los accesos a la ciudad y el microcentro estuvieran intransitables durante gran parte de la mañana. La medida rigió desde las 4 de la mañana hasta las 12. Los trenes no operaron durante todo ese tiempo, mientras que el metro paró desde las 5 de la mañana  y los colectivos de 5 a 7 de la mañana. El día también volvió a dejar postales del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y el del Aeroparque colapsados con largas filas de pasajeros que recibían la notificación de que sus vuelos habían sido cancelados o reprogramados. En total hubo 168 cancelaciones de vuelos de Aerolíneas Argentinas y Latam. Fueron retrasados 35 vuelos. Los servicios comenzaron a normalizarse a partir de las 14 horas, aunque los problemas se extendieron durante todo el día con cancelaciones hasta la noche.

En cuanto al sector del metro y ferroviario, la adhesión fue total. No ocurrió lo mismo, con los colectivos. Algunos sí funcionaron, aunque con servicio limitado. La 60, una de las líneas más importantes por su extenso recorrido y por la cantidad de pasajeros que transporta todos los días, estuvo paralizada. La CATT, que agrupa 22 gremios del sector, tomó la magnitud del acatamiento como un llamado de atención tanto de puertas afuera como adentro. Si bien creen que se cumplió con creces el objetivo principal de la medida, también hubo un mensaje claro para quienes dirigen la central obrera: ayer se consolidó la primera grieta desde la unificación de la CGT. En transporte afirman que con el anuncio de las medidas de fuerza, el portuario Juan Carlos Schmid -miembro del triunvirato- marcó distancia con el gobierno de Mauricio Macri y con los otros dos jefes de la central, Héctor Daer y Carlos Acuña. “Es el único que no está politizado”, dicen.Ayer, Schmid aclaró que el paro no fue “contra el Gobierno” y señaló al Congreso, donde “muchos se hacen los distraídos”.

“Difícil de explicar

Mientras tanto, el Gobierno cuestionó la interrupción de los servicios. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, calificó de “raro” al paro. “Estamos en medio de una negociación para corregir algo que lleva más de una década como distorsión. Y estamos cerca de resolverlo. En ese contexto, este paro es difícil de explicar”, sostuvo, al tiempo que subrayó que una medida de fuerza como la de ayer se toma “en la última instancia”, cuando “se agotó la negociación”. Por su parte, el jefe del bloque de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó (Pro), dijo ayer en declaraciones a Radio Mitre que el paro de transporte era una “demostración de fuerza” hacia adentro de la CGT. “El paro responde a cuestiones internas de la CGT, porque nosotros estamos manteniendo un diálogo institucional con la CGT unificada. Al ser un paro del transporte, lo que estamos viendo es una demostración de fuerza interna”, sostuvo el diputado, quien agregó que la medida “sometió a millones de argentinos a un día caótico”. Según Massot, los gremios de transporte “sienten una falta de representatividad en el diálogo”, pero que ello no ameritaba un paro.

lanacion.com.ar

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