Un taxista lleva a la Policía a un cliente armado con una catana

Un taxista de la capital soportó, el pasado domingo por la mañana, una carrera que no olvidará jamás. De hecho, el cliente al que llevó en su coche iba armado con una catana de grandes dimensiones. El profesional del taxi demostró sangre fría y nervios de acero para salir de una situación que se había vuelto complicada debido “al estado de agresividad” que presentaba el hombre. En principio, el hombre parecía normal. Sin embargo, comenzó a ponerse nervioso en el interior del vehículo. Al percatarse de que podía verse envuelto en algún problema, el taxista no dijo absolutamente nada. Se dirigió hasta la Comisaría, aparcó junto a la puerta y puso los hechos en conocimiento de la Policía Nacional.

Los agentes que estaban en la garita de seguridad salieron rápidamente y consiguieron reducir al hombre, que se encontraba “muy nervioso y violento”, tal y como explica el portavoz oficial de la Comisaría, Diego Moya. Los funcionarios trataron de tranquilizarlo y fueron increpados por el hombre, que no paraba de gritar. En el cacheo de seguridad que se le realizó, los policías encontraron la catana, un arma cuya posesión está prohibida. Las fuentes consultadas explican que tenía casi cuarenta centímetros de longitud. No obstante, la Policía no llegó a detenerlo porque, según añaden, no cometió delito alguno: no llegó a amenazar al taxista y tampoco ofreció resistencia. Eso sí, se le levantaron dos actas de infracción administrativa: la primera por la tenencia de un arma no permitida y la segunda por desobediencia a los agentes de la autoridad, al negarse a ser identificado.

Una vez tramitadas, pueden acabar en multas de hasta seiscientos euros cada una. Al parecer, el hombre sufre problemas mentales. Varios testigos directos de lo sucedido aseguran que se encontraba muy “agitado y nervioso”, al tiempo que demostraba mucha agresividad. Una vez que fue reducido por los agentes y debidamente identificado, se marchó de la Comisaría. Para entonces, el taxista ya se había ido también, sin querer siquiera presentar denuncia por lo sucedido. Al final, todo quedó en un susto y en dos propuestas de multa.

RÁPIDA INTERVENCIÓN POLICIAL

El taxista demostró tener unos nervios de acero al acudir a la Comisaría al verse comprometido por la agresividad del cliente que montó en su vehículo. También fue muy diligente la intervención de los dos policías que se encontraban de servicio en la garita de seguridad. Al ser avisados, consiguieron reducir y tranquilizar al hombre, al tiempo que le quitaban la catana durante el cacheo.

diariojaen.es

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