Guardias civiles enamorados de las dos ruedas

Contundente: «Yo, sí, los demás no lo sé. A mí me gusta el ciclismo». Alberto Carlos Pérez Gutiérrez es un enamorado de las dos ruedas, ya sea de la motocicleta que pilota como cabo primero de Tráfico del destacamento de O Porriño, o siguiendo las evoluciones de unos ciclistas en cualquier prueba deportiva.

Por eso no extraña que reconozca sin ambages que participar en el dispositivo de seguridad de la Vuelta Ciclista a España «es una satisfacción a mayores a lo que es estar en Tráfico. Es una de las pruebas deportivas más importantes que puede cubrir un agente de Tráfico. Te enorgullece». La Vuelta es, posiblemente, la prueba deportiva que más Guardia Civil moviliza en toda España. De hecho, se estima que diariamente pueden ser unos 120 los agentes dedicados a garantizar su seguridad, de los cuales 58 pertenecen a distintas agrupaciones de Tráfico. Junto a Alberto Carlos estarán otros dos guardias del destacamento de Pontevedra, José Manuel Berjano Lamoso y José Antonio Rodiño Miguéns.

Para los tres será la última vez que puedan disfrutar de esta experiencia, toda vez que está establecido que un agente solo puede tomar parte en este operativo tres veces en su carrera profesional. Es algo voluntario, lo que no implica que con solo solicitarlo se vaya a autorizar la participación de un agente. «Hay que hacer exámenes previos, teóricos y de moto, y pasar entrevistas», apunta Pérez Gutiérrez, quien destaca que «en el primer año estás para aprender, en el segundo ya sabes e intentas enseñar a los que llegan nuevos, y en el tercero prácticamente eres el que instruyes a todos los demás».

Con dos Vueltas a sus espaldas, este cabo de Tráfico reconoce que «Complicado es todo, pero todo se hace». Así, los que tienen que controlar el tráfico, «a los ciclistas y coches de equipo no los vas a ver. Solo estás con la misión de parar vehículos, aparcarlos bien…», mientras que, «si estás dentro del control del pelotón, tienes que tener precaución porque los corredores son delicados. Cualquier movimiento y puedes tocarlos o, simplemente, rozarlos y allá van. Tienes que ir con precaución». Y si están en lo que se conoce como reserva, en la parte trasera del pelotón, los motoristas del instituto armado tendrán que lidiar con los coches de equipo. «Es donde hay más tensión, donde se mueve todo el meollo ciclista. Son los que se acercan a los corredores para darles agua, órdenes y esa gente hace su trabajo sin ver para los demás. Se meten y te van pitando… Y apártate o te aparto. Con ellos sí que hay que tener cuidado, más que nada porque viven en una tensión y tú tienes que vivir en esa misma tensión, pero se convive».

Pero, ¿cómo es el día a día de un guardia civil en la Vuelta Ciclista a España? Este año arranca el 19 de agosto en Nimes, en Francia, por lo que días antes todos los agentes que componen el dispositivo de seguridad se concentran para abordar la problemática que pueden encontrarse en la edición de este año. De igual modo, todas las mañanas, antes de cada salida, cada jefe de las secciones de control de tráfico, control de pelotón y reserva realiza un briefing con los agentes bajo su mando para analizar las incidencias concretas de cada etapa en sí. «Dentro de lo que es la prueba deportiva, lo nuestro es un trabajo. Es un despliegue muy estructurado. Todo el mundo tiene una misión concreta de lo que hacer y, dentro de lo que te toca cada día, tienes un cometido distinto», matiza Alberto Carlos.

Pronóstico a la gallega«Son muchas horas juntos», reconoce, al tiempo que destaca «el compañerismo, la labor de todos, el que nadie puede desmarcarse porque tenemos que ser una máquina engrasada para que todo funcione. Es una experiencia bonita». Lo cierto es que entre los agentes de la Guardia Civil se crean lazos de amistad que las nuevas tecnologías, y más concretamente aplicaciones como WhatsApp, permiten perpetuar más allá de lo que son las tres semanas de prueba ciclista.A la pregunta de un pronóstico, una respuesta a la gallega: «Todos los que van este año son todos muy buenos y cualquiera podría ganar. Habría que ver que fuerzas tienen a estas alturas».

En este punto, el análisis de este cabo primero de Tráfico se detiene en el hecho de que, «mientras algunos han ido al Giro, otros, al Tour y ahora repiten en la Vuelta». Por nombres propios, «el Froome tiene muchas papeletas porque tiene un equipo muy grande; Argus se vio que estaba fuerte, aunque flojeó la última semana del Tour; Nibali lo hizo bien en el Giro y viene más descansado que los demás; para Alberto es su última carrera. No va a correr más e igual quiere dar el do de pecho. Cualquiera de ellos puede ser».

Fuente: lavozdegalicia.es

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