Ramón Gutiérrez, el leonés que cruzará el Atlántico a remo

Hay pocos personajes de la talla del leonés Ramón Gutiérrez. Tenaz, sacrificado como pocos, inalterable frente a la adversidad y apasionado de los retos, pero de los grandes retos. Así es este aventurero leonés que acumula en su amplio historial deportivo la participación en cuatro rallies Dakar, tres rallies de Los Faraones y dos Titan Desert.

Y poco le ha importado que precisamente en una de esas aventuras sufriera gravísimas lesiones. Ahora, rearmado y con la ilusión de quien comienza de nuevo Ramón Gutiérrez se lanza al desafío más arriesgado: cruzará en solitario y remando el Océano Atlántico.

Una embarcación 8 metros de eslora y 1,60 metros de manga le servirá para recorrer los 4.700 kilómetros de mar de costa a costa. En su interior, algunos elementos de navegación, dos teléfonos vía satélite, equipos de supervivencia en el caso de que la embarcación se hundiera, boyas de localización y víveres para más de 60 días, además de una desalinizadora de agua.

«Todos los elementos de seguridad van por duplicado con el fin de evitar problemas. Incluso llevo dos pares de remos de repuesto por si se pierden en el mar», remarca. «Remar siempre ha sido una pasión», reconoce el aventurero leonés que advierte sintió «una sensación irresistible en el momento en el que vi que era posible realizar esta aventura», también advierte a leonoticias.

Partirá de la isla de Hierro y llegará a la isla de Guadalupe, la misma que descubrió Cristóbal Colón en 1493, tras dos meses de travesía a mar abierto. Entre ambos puntos, un total de 4.700 kilómetros de navegación a ‘pecho descubierto’.

Ramón Gutiérrez advierte que en este tipo de aventuras «tan importante como la fortaleza física es la fortaleza mental. No es fácil estar dos meses remando en solitario». Y los periodos de remo diario suponen un desgaste tremendo «porque para evitar que las corrientes te desvíen en exceso se deben remar en periodos de dos y tres horas, y el resto del tiempo debe emplearse en conservar la embarcación en perfectas condiciones y en dormir.

El espacio para descansar es reducidísimo. Durante esos dos meses de navegación Ramón Gutiérrez apenas tendrá un metro por 1,80 para poder descansar. Allí pasará su día a día pero siempre «con un ojo abierto» porque en el mar la situación es tremendamente cambiante: desde las tormentas hasta el paso de los grandes buques o los posibles fallos en los elementos de señalización del propio barco.

La rutina diaria en el mar tampoco dejará tiempo libre. Todo lo contrario. El barco en el que se navegara Ramón Gutiérrez exige un esfuerzo permanente por mantenerse en la ‘ruta correcta’. «Si te relajas y no sigues las pautas al final puedes aparecer en cualquier punto de Suramérica», recuerda el aventurero leonés.

Tampoco hay unos días fijos para la travesía. Realizar los 4.700 kilómetros es una misión que puede extenderse desde los 45 días hasta más de 60. Dependerá del viento y de las corrientes, principalmente, porque el efecto del remo diario en realidad solo corrige las desviaciones y no resulta tan determinante en el avance de la embarcación.

Durante las últimas semanas Ramón Gutiérrez se ha entrenado en el pantano de Riaño. Es la antesala de una preparación física que culminará a finales de noviembre, fecha elegida para partir en una extraordinaria aventura marítima.

La elección de ese mes tampoco es casual. Se supone que entonces el mar presentará el mejor estado y las condiciones de navegación serán las más favorables para este tipo de aventuras. En el caso de este también empresario leonés, la mayor aventura jamás por él imaginada. (Foto portada leonnoticias.com)

Fuente original: leonoticias.com

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