El descenso de los controles en las fronteras abre la puerta a nuevos ataques a camiones españoles en Francia

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Los camioneros españoles que deben atravesar Francia se encuentran en alerta. Hasta ahora, el refuerzo de los controles en las fronteras por la Eurocopa, el Tour y el atentado de Niza, a pesar de la incomodidad de las largas colas, les mantenía protegidos de los ataques de los agricultores galos. Pero ahora esa situación está a punto a cambiar. El atentado de Niza provocó un refuerzo de la vigilancia hasta agosto en los accesos por Irún y La Junquera, donde se producen la mayor parte de los sabotajes.

Interior remitió solo unas horas después de que un yihadista perpetrara el sangriento atentado de Niza una circular a la Policía Nacional y a la Guardia Civil en la que apuntaba las actuaciones que ponía en marcha para prevenir un posible ataque “contra intereses nacionales o de otros países occidentales en nuestro territorio”.

Había reforzado ya el 27 de mayo los controles fronterizos por la Eurocopa y el Tour. El despliegue se iba a mantener hasta el 26 de julio, pero tras el suceso de Niza se decidió prolongar la vigilancia extrema hasta este mes de agosto.

Ahora, según ha sabido El Confidencial Digital por fuentes del sector, el temor ha comenzado a instalarse entre los transportistas españoles, una vez que esos controles se vayan a ir relajando en las próximas semanas. En la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) critican que “ésta no es forma de protestar” y denuncian que los agricultores franceses lleven a cabo acciones delictivas. “Nos culpan de algo de lo que somos las principales víctimas: el bajo precio de nuestros productos”, explican.

Exigen el “fin definitivo” de las agresiones, que lejos de suponer un “incidente aislado” son ya “una tradición entre los compañeros del norte, tolerada en muchas ocasiones por la Gendarmería”. “El Gobierno español debe responsabilizarse de la seguridad de nuestras empresas y de nuestras producciones”, subrayan. Las alarmas se han encendido, además, después de los actos vandálicos contra cinco camiones de vino español en Francia, que ocurrieron la semana pasada en el puerto mediterráneo de Sète, muy cerca de Marsella, en el sur del país. En el incidente, tal y cómo se contó en ECD, los agricultores galos destruyeron 50.000 litros de vino.

Pero se trata ya del tercer ataque que se produce desde la escalada de violencia del pasado verano. El primero tuvo lugar el pasado mes de febrero. Los agricultores franceses destruyeron 18.000 kilos de hortalizas y de cítricos procedentes de Murcia. El segundo incidente acabó incluso con violencia física contra los transportistas, cuando intentaban protegerse por la pérdida de mercancía que estaban sufriendo. Tras amenazar a uno de los conductores, le forzaron a bajar de la cabina y le obligaron a abrir la cisterna para derramar sobre la carretera todo el vino que transportaba. La escena se producía ante la mirada impotente de otros camioneros españoles y con la impunidad, hasta ese momento, de los agentes de la Gendarmería presentes.

Fuente: elconfidencialdigital.com

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