La “Ruta 66” a la portuguesa

N2PORTUGAL

Los alcaldes de Faro, al sur, y Chaves, al norte, proponen que la EN2 que cruza el país se convierta en una ruta turística. Si funciona, el proyecto impulsaría en gran medida el turismo nacional, beneficiando, sobre todo, a pequeños municipios del interior del territorio que no tienen el tirón de la costa.

Desde que Cristóbal Colón pisó tierra firme en 1492 -en lo que él creyó que eran las Indias Orientales- y cambió el rumbo de la historia universal, el sentimiento de fascinación de los europeos por el denominado Nuevo Mundo no ha dejado de aumentar. Esta atracción con todo lo relativo al continente americano, ha trasladado al otro lado del Atlántico costumbres que se han implantado en Europa. Los portugueses, por ejemplo, se han propuesto diseñar su propia Ruta 66, la carretera más larga e icónica de los Estados Unidos que este año cumple 90 años.

La ’66’ portuguesa es la EN2, la vía histórica más larga de Europa. Tiene 71 años y serpentea a través de 738,5 kilómetros -atravesando el país de norte a sur- que incluyen cuatro cadenas montañosas, once ríos y una treintena de municipios, entre los que se encuentran distritos como Coimbra, Évora o Faro, y provincias tan emblemáticas como Alto Duero, Ribatejo y el famoso Algarve, parajes con paisajes, historias y puntos de interés muy dispares.

Las ciudades de Faro (sur) y Chaves (norte) son los extremos de esta ‘Ruta 66 portuguesa’, un reto con el que se pretende bombear sangre nueva a una de las columnas vertebrales del país, prácticamente inutilizada desde que se construyeron las autopistas que cruzan el país. Si funciona, el proyecto impulsaría en gran medida el turismo nacional, beneficiando, sobre todo, a pequeños municipios del interior del territorio que no tienen el tirón de la costa. “Queremos captar un turismo diferente, que coma y que beba en los municipios, y así dar también una oportunidad a nuestros productores locales de vender sus productos y también a los establecimientos de alojamiento”, señala el impulsor del proyecto, Luís Machado.

Una carretera con historia

La popular carretera US 66, más conocida como Ruta 66, debe su fama a la cantidad de historias que guarda en sus entrañas. Las aventuras de los forasteros, las esperanzas de los emigrantes, las pasiones de los enamorados, la ambición de los emprendedores, y las aspiraciones y deseos de todos aquellos que recorrieron su cuerpo de punta a punta, persiguiendo el sueño americano.

Esta línea serpenteante de 2.448 millas (3.939 km) -muchas veces apodada como ‘Bloody 66’ (Sangrienta 66) por la cantidad de curvas peligrosas y cuestas empinadas con las que contaba- conectaba el estado de Illinois con el de California, pasando por Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona, y empezó a formar parte de la Red de Carreteras Federales de Estados Unidos el 11 de noviembre de 1926.

La creación de la Red de Autopistas Interestatales de Estados Unidos significó el fin de la jubilosa vida de la Ruta 66 que, en 1985, fue oficialmente retirada de la Red de Carreteras de Estados Unidos. Sin embargo, las experiencias y los recuerdos que ese trazado del mapa había tatuado en los corazones de la población estadounidense, ayudó al resurgimiento de la calzada años más tarde en los mapas de carreteras, cuando se declaró Ruta Estatal Histórica.

Ha pasado a la historia no solo por dar nombre a un tipo de combustible que aún se comercializa en los Estados Unidos, la gasolina Phillips 66; sino por haber sido inmortalizada en la cultura del país en canciones, libros y películas. La película ‘Cars’ es el homenaje más claro a la popular vía, pues además de estar interpretada por automóviles -los principales protagonistas de cualquier carretera-, también está inspirada en personas y lugares reales de la carretera más famosa del mundo.

Fuente: elnortedecastilla.es

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