El sector del transporte rechaza en bloque el peaje de la N-1

camioneros el 21-10-2015. Foto: Pedro Martinez

Patronal y sindicatos creen que la medida de la Diputación solo «tiene un afán recaudatorio». Subrayan que la puesta en marcha a partir de 2018 del sistema de cobro automático puede ser la puntilla para un colectivo «en crisis».

El sector del transporte guipuzcoano ha alzado la voz. La decisión de la Diputación de Gipuzkoa de cobrar a los camiones que circulen por la N-1 ha provocado un profundo malestar entre empresas y conductores, ya no del territorio sino también de las comunidades limítrofes. Tras años de discusiones, los actuales responsables forales han decidido implantar un sistema de pago a partir del 1 de enero de 2018 para los vehículos pesados que circulan por Gipuzkoa. A pesar de las reuniones mantenidas para acercar posturas, la patronal Guitrans y el sindicato Hiru muestran su «absoluto rechazo» a una medida que solo tiene «un afán recaudatorio», según denuncian.

Ignacio Cepeda, presidente de Guitrans (Asociación Empresarial Guipuzcoana de Transporte de Mercancías por Carretera) pone voz, el malestar generado por la decisión foral. «Las instituciones se equivocan de pleno con este criterio que no hace sino profundizar la crisis del transporte», denuncia. El sector del transporte ha sido uno de los que con más virulencia ha sufrido las consecuencias de la recesión económica, por lo que consideran que el futuro peaje será un obstáculo más en su esfuerzo por salir adelante: «Somos el último eslabón de la cadena productiva y contractual. Además ahora somos quien tiene que pagar los problemas de financiación de las infraestructuras», se queja Cepeda.

Guitrans ya ha mostrado su rechazo a este sistema de pago en las reuniones mantenidas en las últimas semanas con los responsables forales. «Esta decisión no hace sino agravar la penuria económica de las empresas del transporte, un sector que, desde 2008 ha perdido 857 firmas en Gipuzkoa, un 30% del total de las empresas del sector», hace hincapié.

La Diputación justifica la necesidad de este sistema de cobro por varios motivos: para que los camiones extranjeros aporten dinero para el mantenimiento de la vía, para que se descongestione el tráfico de la N-1 y para cumplir con la normativa de la UE de 2011 que obliga a cobrar en las redes transeuropeas de transporte. El sistema que han diseñado, bautizado como AT, consiste en la colocación de arcos de peaje que permiten el cobro automático a los vehículos pesados, que no tendrán que pararse para efectuar el pago. Se instalarán en tres puntos de la N-1: en Etzegarate, en Andoain, y en Irun. El tramo completo Irun-Etzegarate costará un máximo de 10 euros, y el más corto -el paso por Andoain-, menos de un euro.

Para abonar el peaje, los camiones deberán tener incorporado el sistema ViaT, con el que ya cuenta el 87% de los 12.000 vehículos que pasan por el peaje de Irun. La Diputación ha asegurado que podrá obligar al resto a adquirir este dispositivo. Guitrans difiere. «La implantación de la euroviñeta no es obligatoria, tal como han afirmado los responsables forales, por lo que no aplicarla no implica incumplimiento hacia la legislación europea», reitera Cepeda. En este sentido, recalca que «la directiva europea está traspuesta al ordenamiento jurídico español, a través del Real Decreto 286/2014, sin que haya supuesto la implantación de más tasas».

Desde Guitrans insisten en que el transportista guipuzcoano ya aporta dinero a las arcas forales sin la necesidad de que instale un nuevo peaje. «Nosotros ya pagamos vía impuestos cantidades ingentes de dinero a las arcas públicas», reconoce Cepeda. Señala a un estudio realizado por Transyt, Centro de Investigación del Transporte, para la Fundación Francisco Corell, en el que se constata que «una empresa de transporte paga al año 23.000 euros en impuestos por cada vehículo».

Cepeda quiere dejar claro que el problema está en la administración que se realiza del dinero recaudado: «Lo que pedimos es que gestionen bien los recursos, con rigor y primando la creación de riqueza y puestos de trabajo, no esquilmando a un sector cautivo de las infraestructuras». También señala que los transportistas internacionales, hacia quien va dirigido especialmente el peaje según la Diputación, ya aportan dinero suficiente a las arcas públicas: «Muchos de ellos repostan carburante en Gipuzkoa, aportando dinero por medio de Impuestos sobre Hidrocarburos», asegura el presidente de Guitrans.

Congestión de la N-1

La Diputación prevé que la implantación del peaje servirá para descongestionar la N-1 y calcula que 1.500 camiones al día se desviarán a la AP-8 cuando entre en vigor el nuevo sistema de pago. Cepeda señala que, durante las reuniones mantenidas con la Diputación, Guitrans expuso un proyecto piloto que se ha llevado a cabo en varias autopistas del Estado. La prueba ha consistido en reducir en un 50% el precio de los peajes de seis vías «infrautilizadas» para aumentar el flujo de vehículos pesados, «lo que proporcionó un aumento del 20% de camiones en esas carreteras. Les expusimos esta propuesta para la AP-1, viendo la buena acogida que ha tenido en otras comunidades, pero no la tomaron en consideración», lamenta Cepeda.

Desde Hiru, el sindicato de transportistas autónomos de Gipuzkoa, también se muestran enfadados con la decisión de la Diputación y añaden que puede ser la puntilla para el sector del transporte: «Va a hacer polvo a la red de transporte», enfatizan. «El afán recaudatorio de la Diputación provocará un daño colateral en el sector del transporte que será muy difícil de solventar, por no decir, imposible. Estas medidas destrozarán al sector, y lo peor es que, parece que les da igual», subrayan.

Fuente: diariovasco.com

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