Los afectados por la huelga de camioneros en Colombia

A las 8:30 a.m. del pasado lunes Horacio Henríquez Morales salió desde Puerto Tejada, Cauca, a conducir el camión de seis ejes que tiene a su cargo. Su destino era la Central de Abastos de Barranquilla, a la que llegó ayer a las 7:00 a.m. Su travesía de cruzar el país hasta La Arenosa le tomó tres días, cuando normalmente se gasta un día y “un poco más”.

Cuarenta y cinco toneladas de azúcar transportó Henríquez bajo el temor de la tensa situación por camionero que se vive en las vías del país, el poco acompañamiento policial y las caravanas entre compañeros para acompañarse en el camino. “El escenario en carretera está complicado. Trabaja uno con tensión porque la gente cree que uno no está apoyando el paro”, explicó el conductor.

Pero para él, la presión de los clientes y la necesidad de su familia lo impulsan a movilizarse en medio de la protesta de su propio gremio. De Puerto Tejada, salió en una caravana de 15 camiones y llegó a la capital del Atlántico con dos. “Venía en conjunto y escoltado, aunque las escoltadas no han sido las mejores para nosotros, ya que hay sitios donde andamos muy solos y así nos volvemos vulnerables a lo que sucede”, cuenta. Esto ha llevado a que los camioneros trabajen de día, pues la noche “se presta para cualquier cosa”.

Del viaje que Horacio realizó obtuvo una ganancia aproximada de 400 mil pesos. Sin embargo, afirma que el exponerse a tantos riesgos hace injustificable su ingreso: “No es justo que un viaje de tantas horas no sea compensado como debería ser”. Como él, son pocos los que se arriesgan a abastecer distintas ciudades, pero su labor es el punto de partida de una cadena de personas beneficiadas (coteros, ayudantes de graneros, carretilleros, etc.) tras su sacrificio.

Desde Granabastos, el mercado o Barranquillita se activa una línea de funciones hasta que los productos llegan a los consumidores, hoy en día con un precio más alto de lo normal por la escasez que se presenta de varios de ellos. Por eso, mientras más camioneros se arriesgan a andar por las carreteras, Luis Gómez, un vendedor minorista de tomate y cebolla, empieza a dosificar el único bulto de estas últimas que le queda para vender.

Como los precios han subido, “el que llevaba 20 libras de cebolla, ahora lleva cinco; el que llevaba una caja de tomate, de 45 libras, ahora compra media”, expresó el vendedor con 15 años en el negocio. De acuerdo con sus cálculos, el bulto de cebolla de 88 libras le cuesta 155.000 pesos, cuando normalmente le salía por 100.000, y lo vende a 160.000. Igual  ocurre con el tomate, del cual vendía la caja a 30.000 pesos y ahora la entrega por 90.000 ó 100.000 pesos.

En esa búsqueda por encontrar productos económicos, Elena Carrillo ha llegado al punto de venta del mayorista Teddys Barros. Ahí empieza a pensar en las balanzas pimentón verde y rojo, tomate y cebolla, verduras necesarias para hacer los pasteles y las hayacas que vende hace más de dos años en el barrio Cevillar. “No puedo aumentar mi producto, pero sí tengo que gastar más. Invierto mas de lo que gano”, explica Carrillo. Las hayacas cuestan entre 2.500 pesos y 3.500, “dependiendo del gramaje”. Los pasteles oscilan entre los 6.000 y 7.000, de acuerdo a la ‘presa’.

Por su parte, Barros deja en claro que la ventaja es que sí hay productos. “Dándonos ‘la pela’, lo cierto es que tenemos mercancía para vender. No en el volumen esperado, pero se cumple con los compromisos en la plaza”. Aunque sí reconoce que la situación es preocupante.“El ingreso de carga ha disminuido en un 60 a 70 %. Los costos de las cargas están por encima de lo que normalmente se generan, por lo que a veces los precios aumentan”, admitió.

Para Barrios, “quien traiga el producto cuenta con la ventaja de tenerlo, venderlo y ponerle precio”.

Dice que uno de los que más ha aumentado, pero que no ha dejado de llegar, es la papa. “Un bulto de 50 kilos antes se comercializaba en 70.000 pesos, hoy está a 105.000”. Limpiar frutas y verduras que traen los camiones, surtir el negocio de su ‘patrón’ y despachar la clientela son las funciones que desempeña a diario Hernán Gutiérrez, de 25 años, quien asegura que lo ha afectado el menor ingreso de camiones. “Si no viene mercancía ¿que limpiamos?”. Su horario, que puede comenzar a la medianoche o a las 3:00 a.m. y durar hasta el mediodía, no disminuye a pesar de los pocos productos que llegan hasta este punto de Barranquillita. Por ahora –aseguran los perjudicados– esperan que el paro finalice pronto para que la ciudad y sus ingresos personales no sigan afectados.

Retrasos en Santa Marta

Mientras esto sucede en Barranquilla, en el mercado de Santa Marta la papa es el producto que más escasea, debido al paro. Sin embargo, ayer a las 3:00 p.m. ingresó al centro de abastos un camión fletado con el tubérculo procedente de Tunja, Boyacá. El vehículo debió llegar el miércoles a las 8:00 p.m., es decir que tuvo un retraso de 20 horas en el arribo.

El gerente administrador del mercado, Abraham Katime, dij0 que pese a que hay desabastecimiento en productos como tomate, cebolla y cebollín, “la plaza se ha mantenido viva”. De 32 camiones y tractomulas que a diario ingresan al mercado, lo están haciendo unos 23 vehículos. La Policía de Carreteras del Magdalena informó que entre Plato y Bosconia, Cesar, transversal de Los Contenedores, y La Loma del Bálsamo hasta Santa Marta, los camiones son escoltados.

Escasez en Sincelejo

A medida que avanza el paro, las verduras, frutas, papa y plátanos son los productos que menos se consiguen en el mercado de Sincelejo. Un plátano que antes tenía un valor de 200 pesos hoy está en 1.000; la papa de 1.200 la libra pasó a 3.000; la cebolla larga de 2.000 pesos la libra la venden ahora a 4.000; y la cebolla roja antes a 1.500 la libra, ahora está a 2.500 pesos.

Martha Álvarez, minorista, manifiesta que muchos de sus compañeros han optado por cerrar sus negocios porque “todo está caro” y no tienen cómo comprar. “El bulto de zanahoria está a 300.000 pesos y antes se podía comprar hasta en 120.000; la libra está a 3.000 y antes se conseguía a 800. A esto se le suma que el apio, el pimentón, el lulo, el tomate de árbol y el ajo están escasos y eso nos afecta porque si no hay productos, no hay clientes y no tenemos ingresos”, dice.

Incautan el primer camión

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, anunció anoche que “fue incautada la primera tractomula por tratar de bloquear” el paso en el sector del Boquerón, en Ibagué, Tolima. “El camión se encuentra en los patios y está a disposición de la Fiscalía para iniciar el proceso de extinción de dominio. Recordemos que la Fiscalía ha dispuesto que la responsabilidad penal sea también para el propietario del camión que es usado para cometer delitos”, expresó Villegas en rueda de prensa.

El ministro Villegas reportó también que en 38 días de paro, que se cumplieron ayer, se han efectuado 1.820 caravanas de seguridad.

elheraldo.co

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