¿Y ahora qué? Opinión de Esteban Rivera

Ya es Julio, ese mes en el que la administración francesa se ha unido a la alemana y austriaca a la exigencia del salario mínimo, días después de que viésemos la investigación a una de las grandes empresas que estaban en boca de todos.

Es un clamor en toda Europa el malestar que provocan las grandes empresas potenciando el dumping social, el cabotaje ilegal y la competencia desleal, pero dada la idiotez de algunos cuando se defiende la legalidad y la libre competencia en igualdad de condiciones el insulto recurrente como xenófobo, racista o carca salen con extrema facilidad.

Es muy sencillo y fácil terminar con la explotación laboral, la competencia desleal y el cabotaje ilegal, solo hay que aplicar la legislación vigente en la CEE y no se necesitan mas leyes o normativa. Lo del control de salarios es una norma injusta e impositiva que dada su descabellada forma de aplicarse solo traerá quebraderos de cabeza y problemas al sector.

No es lo mismo el nivel de precios de explotación, la carestía de la vida en Portugal, Rumania, España o Alemania, por lo tanto el nivel salarial tampoco. Simplemente se debe exigir, independientemente de la nacionalidad, que se contribuya en el pais en el que se trabaja o factura y se acabo el problema, es sencillo y ese es el único camino a seguir.

Si para ejercer como transportista la legislación Europea exigiera unos requisitos comunes a nivel de titulación y formación , los impuestos y cotizaciones se pagasen en el pais donde ejerces, ¿Cual seria el problema? Ninguno, si todos luchamos por nuestro futuro en la misma igualdad de condiciones, los mismos derechos y las mismas obligaciones, la libre competencia sería una realidad y no una ilusión.

La desigualdad de impuestos, cotización y exigencias de acceso a la profesión son las que estan causando la contratación en países con menos presión fiscal, fomentando el dumping. La matriculación en países con menores exigencias creando las empresas “buzón”.

En esta gran mentira de la Europa Unida o Comunidad Europea, que nada tiene de Unida o Comunidad debería dar igual tu lugar de nacimiento o lugar de residencia, si todos tenemos los mismos derechos y obligaciones el problema estaría resuelto. Las políticas y normativas unilaterales de cada País están destruyendo Europa y fomentando el enfrentamiento y la desigualdad.

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