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Sumisión a las normas. (Opinión de MD Niko)

Foto del perfil de MD Niko, La imagen puede contener: una o varias personas y primer plano   MD Niko.-

Quiero hacer una comparación que ocurre casi a diario en muchos de nosotros respecto a formas de actuar con terceros y con nosotros mismos.

Acudimos a la carga de nuestro camión a una empresa cualquiera con unas exigencias en términos de seguridad obligatorios y correctos, nos exigen firmar en el acceso que estamos al corriente de las normas de prevención de riesgos laborales, que tenemos todos los EPIS (Elementos de prevención individual), nos exigen casco, chaleco de alta visibilidad, gafas, y zapatos de seguridad, que no nos paseemos por las zonas no señaladas, que estemos a cierta distancia de las máquinas, que cumplamos con las normas de orden y limpieza, que cumplamos con los horarios previstos, que estacionemos en los lugares marcados y esperemos en nuestras cabinas o salas de espera, nos piden que carguemos nuestro camión y que aseguremos la carga, incluso si es necesario que contemos los bultos.

Firmamos que hemos recibido el cargamento y nos hacemos cargo de lo que llevamos incluso cuando no nos permiten acceder y presenciar la carga, que vamos a cumplir estrictamente con el horario de entrega aun habiendo estado horas esperando y a sabiendas que nuestro horario es limitado y tiene un fin de jornada bien definido por ley, que nos comprometemos a una conducción segura por la delicadeza de la mercancía, etc., etc.

Y cuando nos montamos en la cabina de nuestro camión ya sea nuestra empresa o por cuenta ajena como asalariados, se nos olvida que nuestra labor también está sometida a esa misma normativa y que estamos obligados a cumplir estrictamente con cada una de las normas que nos atañen en nuestra labor.

Pero claro, ya desde el inicio de nuestra jornada estamos esquivando nuestra seguridad al no marcar la actividad que corresponde en nuestro tacografo, o gestionando mal este punto, en algunos casos manipulamos nuestro aparato de control incurriendo en un delito, nos excedemos en los tiempos de conducción, recortamos el descanso y efectuamos actividades no marcadas en nuestras ordenes de trabajo, olvidamos el mantenimiento de nuestro camión, influyendo en la seguridad en carretera, no pasamos los debidos reconocimientos médicos obligatorios, en fin esquivamos toda aquella normativa que para cargar o descargar nos obligan nuestros clientes y aun no contentos con eso, nos quejamos de que nos recortan nuestro trabajo y así no podemos llegar en hora a la entrega.

Creo que seguimos en una actitud y aptitud que mas que beneficiar al sector lo está destruyendo, somos un virus que contamina nuestro oficio y para extirpar este cáncer es necesario un tratamiento muy agresivo que pasa por el endurecimiento de cualquier normativa que haga temer la seguridad y prosperidad de nuestras empresas y por ende de nuestro trabajo.

Abrir vías de escape desde las instituciones para evadir lo esencial de este trabajo, que no es otro que transportar las mercancías en las condiciones que marcan las normas de salud y seguridad laboral y regresar a casa a descansar después de las seis jornadas de trabajo en un receptáculo mínimo cuando no quince o veinte días consecutivos, es un paso atrás y que traerá como consecuencias mayor esfuerzo, menor precio y una pérdida de bienestar de conductores y autónomos.

Como persona vinculada y que ama este oficio, la reconversión deseada va a tener que ser dura y con muchos sacrificios, pero en nuestra mano está si queremos sobrevivir a lo que está por venir.
Buena ruta y mucha precaución. MD Niko

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