Mejor mirando para otro lado

Suenan voces, no tan solo rumores, de movimientos sindicales en Europa, encabezados por la asociación de sindicatos europeos de transporte englobados en ETF, a las que ayer se sumó el sindicato alemán Ver.di, sobre las reformas que tiene planeada la Comisión Europea de Transportes encabezada por la Comisaria Violeta Bulc, sobre el Reglamento CE nº 561/2006, que ya está levantando ampollas.

Pero como siempre, y para desgracia nuestra, los sindicatos españoles mirando para otro lado, como si la fiesta no fuera con ellos y los tiempos que se aproximan en el transporte en Europa no les importaran y, por supuesto, mucho menos sus trabajadores. Ellos no, están en otra fiesta, intentado como pueden recuperándose de los años de bonanza en los que se vendieron fácilmente a las subvenciones bajo cuerda que les mantenían, y aun les mantienen, calladitos, sin hacer mucho ruido, conscientes del prestigio perdido y sin conseguir enganchar a los trabajadores. Convertidos en meros gestores de liquidaciones salariales, y poco más. Pero también abandonados por los trabajadores que esperan que sean otros los que les saquen las castañas del fuego sin arrimarse siquiera a la hoguera, no vaya a ser que queden señalados como trabajadores conflictivos por defender sus derechos. Que si, que no toda la culpa es de los sindicatos, también lo es de los trabajadores que esperan que otros les salven el cuello sin mojarse. No sea que se vaya a enfadar la patronal del sector, que esa sí que está a lo suyo y aunque parezca desnudina no lo está tanto, porque aún es muy capaz de defender lo suyo.

Claro que ahora me saldrá ese sindicalista que en el pasado se parecía romper la espalda por los obreros, pero solo para coger las horas sindicales que le beneficiaban para dedicarlas a otra cosa muy diferente de aquello que debería, por mucho que intente tirarme piedras diciendome “Julio como has cambiado y ya no dices lo mismo que en el pasado”. Pues no, te equivocas, digo lo mismo que hace 16 años. Lo que pasa, y no entiende el sindicalista de carnet, es que yo también soy uno de los desengañados con los sindicatos que en su momento decidió hacer como la gran mayoría, mirar por lo mío y mandar el resto a paseo. Después de todo “estimado sindicalista”, tú también hacías lo mismo, pero a diferencia de ti, no me avergüenza reconocerlo. Pero a lo que iba, ahora que me he desahogado un poco, que me voy por los Picos de Europa.

Decía que suenan cambios en el Reglamento CE nº 561/2006. Cambios que están lejos de aquellos que en un principio parecía abanderar la Comisión Europea, que no era otro que terminar con el dumping social en el transporte, abanderando las desigualdades salariales entre los conductores profesionales de Europa dependiendo del país miembro en el que tengan registrado su contrato de trabajo, y dispuesta a terminar con el denominado “dumping social en el transporte”. Algo mucho más complicado de lo que parece. Sobre todo porque detrás de esto hay muchos intereses económicos que, como siempre, son los que terminan mandando.

No es tan fácil, porque para terminar con las desigualdades salariales entre los conductores profesionales europeos, hay que terminar primero con las deslocalizaciones de empresas de transporte en los países denominados “del Este”, lo que se conoce como “empresas buzón”. Sobre todo porque fue la propia Unión Europea la primera en potenciar que las grandes, y no tanto, empresas de transporte, tuvieran registros fiscales en esos países. Por aquello del crecimiento de la Unión y la creación de empleo y riqueza, aunque fuera a costa de mano de obra barata.

Mano de obra que, como es lógico, buscaba mejores salarios en aquellos países en los que los sueldos eran muy superiores. Pero esa historia todos la sabemos y, como en el refrán, “aquellos polvos trajeron estos lodos”. Claro que ahora viene lo bueno. Europa en estos años se ha llenado de camiones, las grandes empresas y distribuidores apuestan por reducir costos, con la consiguiente rebaja de precios en el transporte, en un lógico ahorro. Pero también apuestan por otros tipos de transporte más económicos, menos contaminantes y que congestionan menos el tráfico en las carreteras, como el ferrocarril. Lo que suma a la selva del transporte por carretera que sobren camiones, al  tiempo que envejece la edad de los conductores, se incrementa la precariedad laboral y la falta de atractivo del camión para las nuevas generaciones.

Con lo cual, para no hacer pesada esta opinión, se avecinan meses muy interesantes, con una Comisión Europea de Transportes dispuesta a reformar las normas de los tiempos de conducción y descanso. Aumentando hasta tres semanas los descansos obligatorios de 24 horas y que sea al cuarto cuando los conductores dispongan de otro de 48 horas. Esto supone tres semanas tirados por las carreteras, durmiendo en el camión, sin las áreas de descanso adecuadas, al tiempo que se eliminan las sanciones por hacer descansos iguales o superiores a 45 horas en las cabinas, en aquellos países europeos que las imponen. Aparte de otras reformas no tan beneficiosas para los conductores que iremos conociendo. Los sindicatos mencionados al principio están dispuestos a luchar porque no salgan adelante estas reformas. Pero eso es en Europa. En España como siempre, mirando para otro lado, criticando y clavando puñales traicioneros de paso. Luego, si eso triunfa o no, si los sindicatos consiguen algo o no, ya se verá, si nos sumamos al carro o no. De momento, para no variar, mirándonos el ombligo y poniendo palos en la rueda, para no cambiar. A pesar de todo, como siempre ¡¡¡BUENA RUTA!!!. @Camioneroleones.

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