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Julio Villaescusa: “Nuestro gran problema es la deslocalización de empresas”.

El presidente de Fenadismer, la patronal que agrupa a más de 32.000 empresas españolas de transporte y a un parque de más de 60.000 vehículos, ha sido uno de los participantes en las últimas negociaciones con el Gobierno para bonificar los peajes a los camiones y reducir su tráfico en tramos especialmente saturados de tráfico como el de la N-I, desde Burgos a Miranda.

En su reciente visita a Burgos, Julio Villaescusa analiza en esta entrevista la situación de este sector y algunos de los temas pendientes de negociar con el nuevo Gobierno.

La presentación en sociedad del proyecto de la residencia de mayores de Asebutra ha sido la excusa para reunir recientemente en Burgos -salvando las diferencias lógicas entre organizaciones patronales- a destacados representantes del sector del transporte de mercancías nacional, con Julio Villaescusa, presidente de la patronal Fenadismer como visitante más destacado.

¿Son optimistas con el momento que vive el sector?
El transporte ha pasado una etapa de crisis tremenda y la ha sufrido con una dureza enorme.Fenadismer puso el grito en el cielo en 2008 con una semana de paro en toda España. Participaron las más de 50 organizaciones que integramos y el resto del sector en su conjunto. Aquello significaba que se nos venía algo encima tan tremendo como lo que al final se ha demostrado:Se han perdido casi 30.000 empresas y casi 100.000 camiones en toda España en los últimos años. Ha sido un quebranto tremendo… Es verdad que llevamos un par de años en los que la recuperación se va viendo paulatinamente. Hay que reconocerla aunque, otra cosa es si es sostenible en el tiempo o si tiene pies de barro…
Y, usted, ¿qué opina?
La cuestión es que, cuando la economía crece y lo está haciendo en torno al 3%, el transporte tiene la obligación de crecer el doble para que pueda dar servicio a ese crecimiento. Ahora mismo, después de los camiones que se han perdido, hay un equilibrio casi perfecto entre la flota de carga disponible y las toneladas que hay que transportar. Hay que tener en cuenta que un tercio de la flota la tenemos trabajando más allá de nuestras fronteras. El transporte tenía que estar aprovechando el momento dulce de la economía, pero no lo hace.
¿Por qué?
Por la competencia interna que nos hacen los tractores agrícolas grandes, que transportan sin ningún recato mercancías no solo de la agricultura de temporada, sino que han entrado en los municipios con el movimiento de escombros, más lo que trabajan dentro de la obra pública. A esto añadimos la liberalización del transporte ligero, los vehículos de entre 2 y 3,5 toneladas, que se está yendo de las manos. Por último, nuestro gran problema es la deslocalización de empresas. Se trata de grandes empresarios de transporte nacional que están creando sociedades en el extranjero -en países del Este de Europa- después de haber despedido aquí a sus conductores. Con esas empresas siguen trabajando aquí y nos hace un daño tremendo porque al resto competir con estos costes le resulta casi imposible.
¿Por qué no ha triunfado la bonificación de los peajes para descongestionar las nacionales?
El resultado ha sido bastante malo, pero hay un presupuesto aprobado para este ejercicio. Estamos esperando para negociar, pero el Gobierno tiene una situación de provisionalidad. Tenemos que ser capaces de ver cómo se incentiva esta situación. Tenemos muy claro que en una zona donde haya un punto negro y los accidentes sean mayores de lo normal, hay que tomar las medidas que pasan por la eliminación de ese tramo habilitando otras vías complementarias. Si no, hay que reducir la velocidad y, además, hacer atractivo el desvío de todo tipo de vehículos -y no solo de camiones- a otras vías de mayor dimensión como las autopistas.
¿Piden estos cambios para la N-I de Burgos a Miranda?
Es una fórmula que sirve para todos los tramos de carretera con dificultades. Hay que hacer atractivas las autopistas para todo tipo de vehículos. Criminalizar al camión, que solo participa en el 20% de los siniestros y que no siempre tiene la culpa, no es la solución. No es razonable que quien ineludiblemente va trabajando por la carretera sea quien tenga que ser desalojado de la misma.
¿Tienen un calendario para volver a negociar este asunto?
Teníamos un calendario que el Gobierno interrumpió y que no ha vuelto a fijar. Entendemos que la provisionalidad del Gobierno hace que no sea el momento para convocarnos.
¿Qué ha supuesto la aplicación del céntimo sanitario?
Nos gustaría que hubiese una situación armonizada para todo el Estado, pero hay que admitir que las autonomías tienen esta competencia y pueden aplicar este recargo. Como esta situación es una realidad, aconsejamos a cada empresa que consuma en la autonomía que mejores condiciones le presta. Resulta lamentable que las empresas que no sobrepasan la frontera de su comunidad no tengan más remedio que soportar el maltrato político que puedan dar a su consumo de combustible.
¿Los megacamiones resuelven su problema de competitividad?
Los cargadores presionan al Gobierno persistentemente para que ellos se beneficien de una mayor eficiencia nuestra, que en realidad para nosotros supone mayores costes de producción. El ganar tiene que ser compartido y se puede transportar más si se tuviese la garantía de que se cobraba; si no, el sector se niega. Así, nos negamos rotundamente al aumento de toneladas si no se tiene la garantía de que se vaya a cobrar, y de momento no existe. En el caso de los megacamiones, es un tipo de vehículo muy concreto que tiene que cumplir unos requisitos muy específicos para poder circular. Cualquiera no va a invertir en estos vehículos salvo que haya una empresa que dé garantía de servicio continuado en el tiempo y le permita amortizar la inversión que vaya a hacer.
¿Qué impresión le ha causado la residencia para transportistas mayores de Asebutra?
Me parece un proyecto extraordinario, de relevancia y loable.Me ha encantado. En el mundo del transporte somos poco dados a reconocernos entre transportistas y, en realidad, no hay tanta distancia entre organizaciones. Todo lo que tiene que ver con tener una conciencia social con los más débiles, especialmente al final de su carrera empresarial, es loable. José Luis Olivella lo hace muy bien. Asebutra ha canalizado la defensa de los transportistas de Burgos y, aunque estamos históricamente en organizaciones distintas, hemos tenido muy claro que aquí se han unido en torno a Asebutra los pequeños y los grandes del transporte, y esa es nuestra filosofía fundamental. El transporte está por encima de todo y, si se defiende al pequeño, el grande tiene que estar satisfactoriamente defendido. Asebutra está muy en la línea de lo que entendemos en Fenadismer.

Diario de Burgos.

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