El Tribunal Supremo de Italia dictamina que el uso del imán en los camiones es un delito penal

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La sentencia número 47211 del 9 de noviembre de 2016 emitida por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo de Italia determina que la manipulación del tacógrafo que controla el tiempo de conducción de los conductores del transporte por carretera también tiene responsabilidad penal.

En los últimos meses en Italia han aumentado las sanciones relacionadas con el código de circulación, tanto para los conductores como para las empresas de transporte por carretera por la manipulación de los tacógrafos, tanto con sofisticados equipos electrónicos como con imanes simples. Estas sanciones aplicadas a la alteración de los sistemas de seguridad en el trabajo, en ocasiones no eran tenidas en cuenta por los jueces, absolviendo al conductor y a la empresa de la acusaciones. Ahora, el Tribunal Supremo italiano pone punto final, al dictaminar que las sanciones son legítimas.

Todo comienza a partir de una denuncia contra una empresa de transporte que había obligado a sus conductores a instalar un imán en sus camiones para poder superar las horas de conducción permitidas. El Tribunal de Milán absolvió a la empresa, ya que dio prioridad a la aplicación del artículo 179 del Código de circulación italiano con relación al artículo 437 del Código Penal, basándose en que el primero habla explícitamente de violaciones en el tacógrafo y es segundo es más genérico en esta materia.

El Tribunal Supremo, sin embargo, rechazó esta interpretación, basándose en la legítima aplicación del Código Penal, ya que este no sólo protege la seguridad vial, como hace el código de circulación, sino que también protege al trabajador y a la comunidad. Además, el artículo trata de criminales específicamente a los delitos intencionales (es decir, de forma voluntaria) y regula las actuaciones que previenen desastres o accidentes industriales.

Los jueces de la Corte Suprema, en este caso, encontraron evidencias sólidas de que la manipulación del tacógrafo era sistemática y continuada, impuesta por los propietarios de la empresa de transporte por carretera.  Entre otras pruebas, los investigadores habían analizado los trayectos vía GPS registrados en los ordenadores de la empresa, revelando distancias superiores a los registrados por los tacógrafos de los camiones. Por lo tanto, no había duda de los hechos, pero sólo en su interpretación jurídica. Por lo tanto, los jueces del Tribunal Supremo devolvió el caso a la Corte de Milán, estableciendo que el juicio debería ser repetido. La sentencia de este juicio puede suponer una resolución histórica para la carretera, ya que esta ley puede servir como guía para otros procesos similares. Por otra parte, la sentencia favorecerá la aplicación del Código Penal a la manipulación del tacógrafo, lo que puede representar un elemento disuasorio, especialmente cuando la manipulación se impone por las actividades de transporte por carretera.

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