Logística interna, qué es y cuándo emplearla

Javier Melero de la Fuente    Javier Melero de la Fuente. Responsable de Comunicación en Transgesa.

La mayoría de las empresas -alrededor del 60% según diversos estudios- externalizan alguna parte de su cadena de suministro. Sin embargo, menos del 5% de las compañías la subcontratan por completo. Lo que significa que el 95% de las empresas participan de alguna forma en su cadena de suministro. Por lo que la Logística Interna es una herramienta clave para casi todas las empresas. Pese a su importancia, es un término poco conocido y usado, por lo que empezaremos por darle una definición.

Qué es la Logística Interna

Podríamos definir la Logística Interna como todos aquellos procesos de la cadena de suministro que tienen lugar dentro de la propia empresa. Es decir, desde que la compañía recibe la mercancía en sus instalaciones hasta que ésta sale, ya sea hacia un colaborador logístico o rumbo a su destino final.

Fases de la Logística Interna

Podemos distinguir cuatro fases principales en este proceso.

Recepción
Toda empresa que quiera llevar a cabo una parte de su cadena de suministro debe ser capaz de recepcionar mercancía. Además de los recursos necesarios: instalaciones, maquinaria, personal… Debe poseer un sistema informático para gestionar la mercancía que van a recibir y llevar una previsión de cuándo y cómo va a hacerlo.

Ubicación
La ubicación no se limita a colocar los palets en las estanterías. Puede que los materiales no tenga que ser almacenados, sino llevados directamente a otro punto de la cadena de suministro. Además, necesitamos estudiar la posición de cada material en el almacén para optimizar los trayectos. Cuanta más rotación tenga un producto, más accesible ha de estar -pasillos más próximos, colocados a menor altura, etc-.

Aumentar el valor
Aquí encontramos todos los procesos que suman valor. Por ejemplo, si al recepcionar la mercancía hemos de hacer procesos de picking, de consolidación o cualquier otro tipo de manipulación adicional. La gestión del stock en tiempo real es otra tarea que aumenta la valía por encima del mero almacenamiento.

Para la manipulación de materiales también tendremos que dotarnos de equipamiento. Una zona para llevarlos a cabo, pistolas de radiofrecuencia, picking por voz, etc.

Salida
También forma parte de la Logística Interna la responsabilidad de dar correcta salida hacia el siguiente paso de la cadena de suministro. Por ejemplo, si entregamos la mercancía a un proveedor logístico hemos de asegurarnos de buscar uno que pueda cumplir con nuestras necesidades, así como de dejar registrado dicho movimiento.

También hemos de conseguir que una vez la mercancía salga de nuestras manos no perdamos el control sobre ella. Para ello necesitaremos poder ver la trazabilidad de los envíos. Y, a ser posible, integrarla con nuestros propios sistemas.

“Nadie conoce mejor las necesidades de una empresa que sus propios empleados. Aprovéchalo”.

Características de la Logística Interna

Si tuviéramos que identificar la gran ventaja con la que cuenta la Logística Interna, sin duda sería que tiene a mano el mejor conocimiento sobre las necesidades, los procesos y las particularidades de su propia compañía. Pero, a cambio de esto, tiene que afrontar una importante variedad de dificultades.

Entre las más habituales está la disponibilidad de recursos. Cuanta más parte de la cadena de suministro asuma la propia empresa, más tiempo, personas y materiales va a tener que destinar a ello. Y a medida que aumente la complejidad logística, la formación de los trabajadores también tendrá que ser mayor.

También diseñar todo el proceso supone unos costes adicionales que la empresa tendrá que asumir. Además, es muy frecuente que allá donde no hay gran experiencia en gestión logística los procesos tiendan a complicarse y a hacerse poco eficientes.

Las empresas también encuentran con frecuencia problemas a la hora de lidiar con los volúmenes. Frente a un operador logístico, que cuenta con plantillas más amplias, los picos de producción serán más difíciles de asumir. Igualmente, el crecimiento o la reducción de volúmenes de la compañía en el largo plazo pueden suponer más problemas: necesidad de incrementar las instalaciones, poca optimización del personal si disminuye la carga de trabajo, etc.

La economía de escala provoca, por su parte, que sea complicado pelear en costes con las empresas logísticas externas. Un factor que también facilita que éstas puedan ofrecer un nivel muy alto de servicio. Es decir, tanto en calidad como en precio la logística interna afronta duras batallas.

Pese a las dificultades, lograr una buena Logística Interna tiene grandes beneficios. Como conseguir una mayor colaboración entre los departamentos de la compañía, un mejor intercambio de información y un conocimiento más profundo del propio negocio por parte de los empleados. Además de los habituales que aporta una buena logística: ahorro en costes, optimización, reducción de roturas, disminución de sobrecostes, etc.

“Medir tiene que hacerte las cosas más fáciles, no más difíciles”.

Consejos para diseñar la Logística Interna

Los procesos de optimización son similares a los de cualquier logística. Sin embargo, puede resultar más difícil aplicarlos en empresas que nunca hayan asumido mucha responsabilidad en su cadena de suministro.

Debemos buscar los procesos que no aportan valor para eliminarlos. Hay que revisar lo que se hace, por qué se hace, cómo se hace y replantearnos si aún debemos seguir haciéndolo. En este sentido resultan muy importantes los Indicadores de Rendimiento, que sirven para medir cómo rinde tu empresa. En primer lugar, su número ha de ser limitado. Además, han de ser relevantes y mostrar de forma clara cómo está funcionando tu sistema. Por último, han de ser fáciles y rápidos de obtener. Si se tarda mucho tiempo en obtener los resultados de tus indicadores, vas a ir siempre con retraso a la hora de aplicar cambios y mejoras e incluso pueden llegar a estar obsoletos. Recuerda: medir tiene que hacerte las cosas más fáciles, no más difíciles.

Los departamentos logísticos internos, al ser habitualmente más pequeños, sufren también con la creación de cuellos de botella. Por ejemplo, cuando solo una persona sabe ejecutar una determinada tarea y al faltar dicho trabajador la cadena se atasca. Para evitar la aparición de estas personas imprescindibles -en el mal sentido- es necesaria la formación de la plantilla para poder diseñar las rotaciones necesarias para las vacaciones, bajas, etc.

Como hemos visto, una Logística Interna ambiciosa, que quiera asumir gran parte de la cadena de suministro, es una tarea complicada. No será posible lograrlo si no se cuenta con una gran cantidad de recursos y hacerlo mal puede suponer graves riesgos para nuestra marca: roturas de stocks, ineficiencias, malestar en los clientes e incluso su pérdida.

Por eso hay que tener claro que el objetivo final siempre ha de ser que la cadena de suministro sea efectiva y eficiente. Para ello es importante saber cómo y cuánto delegar para que empresas logísticas externas, como es el caso de Transgesa, ayuden a que la cadena de suministro sea un éxito. Porque la meta no es lograr externalizar o integrar en nuestras empresas una parte o toda la cadena de suministro, sino aportar valor a nuestros clientes. Que siempre es la mejor garantía de éxito.

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