Una empresa de Valladolid desafía a su plantilla a adelgazar por un premio de mil euros - Diario de Transporte
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Una empresa de Valladolid desafía a su plantilla a adelgazar por un premio de mil euros

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El reto consiste en perder un mínimo de diez kilos en un año, y por cada rebaja en la báscula, el trabajador recibirá una compensación económica. 

El mito del camionero gordo ha llegado a su fin. Eso es lo que pretende Félix López, dueño de la empresa logística Tanden, con sede en el polígono de San Cristóbal, que ha decidido lanzar un programa dirigido a sus trabajadores, por el que deberán adelgazar un mínimo de diez kilos para así ser premiados con cien euros por cada cantidad perdida. ¿El motivo de este reto? Un viaje a un spa de Asturias.

El pasado 15 de mayo, la empresa invitó a sus empleados a pasar un fin de semana en la tierra de la sidra y la fabada, una travesía a la que asistieron cuarenta de los cerca de sesenta miembros de la compañía.

De las alubias y los cachopos pasaron a disfrutar de una relajante sesión en el spa. Ese fue el momento en el que Félix López contempló a sus trabajadores en bañador; y se dio cuenta de que varios de ellos presentaban sobrepeso. La idea le vino directa: «Les voy a proponer pagarles cien euros por cada kilo que pierdan», decidió en ese instante.

Así lo anunció y el desafío se hizo real, aunque tuvo que matizar que, para cumplirlo, era necesario perder «como mínimo diez kilos». «Les volveremos a pesar dentro de un año», pues el objetivo es lograr una continuidad, «se trata de plantear mantener el peso en un tiempo razonable». Él mismo se ha lanzado a por el desafío.

«La actitud es muy buena», valora el responsable del reto. Los trabajadores acogieron la idea con entusiasmo y la siguen con buen ánimo, diversión, risas y mucho compañerismo. «Entraron diez en el programa», que lleva un seguimiento por parte de una persona encargada de su control. Sin embargo, «no se pueden apuntar más porque el pesaje ya ha pasado», interviene esta vez Félix López hijo, que apoya a su padre en todo momento con esta iniciativa y con la empresa, dentro de la que es un pilar fundamental.

Apunta, además, que la razón del mínimo de diez kilos a perder es porque «a uno que pesa 106 le resulta insignificante bajar dos». Se trata de establecer «un objetivo alcanzable y razonable». Por el momento, nadie tiene pensado perder más peso que el mínimo establecido.

Un mito que eliminar

No más camioneros gordos y barrigudos. Ambos Félix López consideran esencial borrar este estigma que existe hacia estos profesionales del transporte. «Hay otro tipo de camioneros» y, al fin y al cabo, una gran parte de la plantilla goza de una condición física beneficiosa. Después de todo, eso es lo que pretenden lograr: «Queremos ser una empresa saludable y tener hábitos sanos». El bienestar es vital, además, para desempeñar con eficacia cualquier tarea. «Cuanto más saludable estés, el rendimiento siempre será mayor», explica el empresario.

Esto tiene especial relevancia en un trabajo que implica esfuerzo físico. Aquí intervienen aspectos como la agilidad y la condición del trabajador para desempeñar labores de carga y descarga, por ejemplo. «Mejora el rendimiento a todos los niveles, tanto físico como psíquico». Añade que los empleados disfrutan de una mejor salud, y esto afecta de forma muy positiva a su ánimo y a su humor. «Si tú estás bien contigo mismo, también es más fácil que rindas mejor».

Tanto hijo como padre valoran mucho el mantener unas costumbres sanas, en especial en lo relativo al deporte y al ejercicio. Precisamente esto quieren transmitir a sus empleados y, de hecho, ya se pueden apreciar importantes cambios. Agustín, uno de los trabajadores que participan en el programa y que pesó 118 kilos, ha tomado ejemplo de su superior, que cada mañana camina una hora hasta el trabajo (algo que lleva haciendo desde hace diez años).

Ahora él también acude andando desde su casa en La Cistérniga. «A lo que damos más valor no es a los cien euros, sino al resto; eso no es más que una excusa». Félix López padre reconoce que lo que tratan de inculcar es la idea de estar mejor con uno mismo: «Si tú por la mañana te levantas y te sientes bien, todo va a funcionar mucho mejor alrededor de ti».

Fuerza de voluntad

«Adelante», fue lo que pensó David Abad, recién nombrado jefe de distribución, con once años de veteranía en la empresa y un peso de 108 kilos, cuando el reto se puso sobre la mesa. El trabajo como profesional del transporte le ha causado trastornos en su condición física: «Yo pesaba 80 kilos antes de empezar con el camión, y ahora peso más de 100», a lo que apunta directamente a la alimentación y los cambios de horarios.

«Unos días comes a la una, otro no lo haces, o comes solo un bocadillo». A esto se une el peligro del sedentarismo, al que quiere hacer frente gracias a este desafío, pues «el dinero es lo de menos, lo importante es la salud», asegura Abad.

Aunque ahora se encarga de labores administrativas y de gestión, algunos de sus compañeros que participan en el programa tienen tareas más variadas, que van desde una jornada laboral sedentaria a una con la mitad de tareas que implican esfuerzo físico. No obstante, por el momento, él es el que se ha tomado más en serio el reto, ya ha bajado siete kilos, adelantándose así al resto de implicados: «Los demás ya son más gordos que yo ahora», comenta divertido.

Félix López hijo reconoce que «hay muy buen ambiente con este tema», aunque cada participante lleva un ritmo distinto: «Unos lo están haciendo más despacio y otros planean comenzar un poco más tarde», explica.

La clave del éxito para Abad es «tener fuerza de voluntad», en especial para lograr esa ansiada continuidad hasta el próximo año. En su caso, lo ha conseguido cambiando principalmente su alimentación. Ha reducido las raciones durante las comidas y ha llevado a cabo una nutrición más equilibrada. Además, ha introducido un poco de ejercicio en sus fines de semana. «Quiero hacerlo bien». Si de algo está seguro es de que, desde que ha modificado sus hábitos, se encuentra mejor y más ágil, «poco a poco me voy sintiendo mejor».

El joven de los López indica que los trabajadores no tienen asesoramiento porque «no nos lo han solicitado pero, si lo hacen, lo pondremos en marcha sin problema, acudiendo a un profesional, como un nutricionista». El compromiso es su rasgo distintivo.

A la pregunta sobre si el programa continuará tras esta primera edición, el empresario deja espacio al misterio y, con una sonrisa, declara que la iniciativa seguirá, pero «puede que cambie». Si algo es seguro es que no dejarán de animar a sus empleados a llevar una vida más saludable. El 15 de mayo de 2018, las básculas harán su dictamen.

Fuente: elnortedecastilla.es

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