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El día 28 comienza el juicio contra el camionero que causó un accidente mortal en 2015

El camionero que causó la muerte de Beatriz Hernández Rivas, vecina de Errenteria, en agosto de 2015 al arrollar el coche de la víctima tras recorrer casi 9,5 kilómetros en sentido contrario, al volante de un tráiler con el que llegó a circular a cien kilómetros por hora, será juzgado los próximos 27 y 28 de este mes en la Audiencia de Gipuzkoa.

El transportista, de nacionalidad portuguesa, se enfrenta a una petición de doce años y medio de cárcel por parte de la Fiscalía, que le imputa un delito de homicidio, otro de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y un tercero de conducción con manifiesto desprecio a la vida de los demás.

Según relata el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, el accidente mortal se produjo sobre las 22.45 horas del 3 de agosto de 2015 en el término municipal de Villabona. Unas horas antes, hacia las seis y media de la tarde, el camionero, que se dirigía desde Alemania hacia Portugal, había hecho una parada en una estación de servicio guipuzcoana, en Alegia, donde, tras aparcar su vehículo, permaneció cerca de cuatro horas en la cafetería, presuntamente “consumiendo abundantes bebidas alcohólicas” antes y después de cenar.

Esta ingesta de alcohol presuntamente le produjo “una alteración de su capacidad volitiva”, que mermó “su capacidad para conducir vehículos a motor” aunque sin afectar “a su capacidad intelectiva”.

El texto de la Fiscalía precisa que, en estas condiciones, sobre las 22.35 horas, el procesado, que entonces tenía 52 años, se puso nuevamente al volante y, “sin encender las luces”, se incorporó a la autovía “en sentido contrario” con “el consiguiente peligro grave e inminente para los demás usuarios” ya que en esos momentos la circulación era “fluida”.

“Nada más acceder” a la carretera, el transportista que, según el Ministerio Público, era “consciente” de que conducía contra la dirección normal del tráfico, se cruzó con un vehículo que tuvo que esquivarle. A pesar de ello, siguió su trayectoria durante 9,4 kilómetros, “observando que numerosos vehículos venían en sentido contrario al suyo y muchos tenían que efectuar maniobras evasivas para evitarle”.

“Algunos de ellos -prosigue el documento- le avisaron de su conducción antirreglamentaria mediante señales acústicas y luminosas, a las que hizo caso omiso, limitándose a lanzar ráfagas continuas con las luces largas”.

El conductor kamikaze, “lejos de intentar apartarse al arcén” o “al menos reducir su velocidad”, prosiguió su marcha “a una velocidad media de 85 km/h”, llegando a alcanzar “en algunos tramos” los 100 km/h, pese a que, por las características de su camión, la velocidad máxima a la que podía hacerlo era de 80 km/h.

Ajenos a estos hechos, el chófer de un BMW y la víctima, que conducía un Citroen C-3, en dirección correcta aunque contraria a la del camión, comenzaron a adelantar a un tercer vehículo, Skoda Fabia. Estos tres coches transitaban sin saber que el encausado circulaba hacia ellos hasta que, al llegar a un cambio de rasante, el conductor del BMW “se encontró de repente” con el camión, que en ese momento circulaba a unos 77 km/h.

El chófer del BMW “consiguió evitar la colisión desviándose bruscamente al carril derecho, “pero no ocurrió lo mismo” con la conductora del C-3 “que se encontró de frente con el camión sin poder esquivarlo, produciéndose inmediatamente un violento choque frontal”, sin que “en ningún momento” el inculpado llegase a frenar ni a realizar “ninguna maniobra evasiva”.

De esta manera, el Citroen “fue arrastrado” por el vehículo pesado hasta que su parte trasera chocó contra un murete de hormigón situado en la parte derecha de la vía, donde quedó detenido, a pesar de lo cual el camión “continuó su inercia” pasando “por encima” del turismo.

“Como consecuencia del accidente -relata la Fiscalía- se inició un fuego en el coche de la perjudicada, que resultó completamente calcinado, quedando su conductora atrapada en su interior”, si bien el fallecimiento de la mujer, que tenía 43 años, se produjo a raíz del “fuerte traumatismo torácico-abdominal” que le produjo “la muerte instantánea”.

En la analítica que le fue practicada al camionero tras el siniestro, el hombre arrojó un resultado positivo de 2,13 gramos de alcohol por litro de sangre, cuando el máximo permitido es de 0,3 para los profesionales del transporte. EFE (Foto archivo Diario de Transporte)

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