Lo que tiene que aguantar un conductor de autobús. Opinión - Diario de Transporte
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Lo que tiene que aguantar un conductor de autobús. Opinión

Voy a dejaros por aquí una copia de un hilo que acabo de hacer en Twitter, y os ruego difusión. Rara vez me vais a ver escribiendo algo tan largo por aquí.

Hoy necesito contaros algo muy indignante que ha ocurrido en el autobús Alsa Sevilla-Santander. El trayecto tiene dos paradas programadas: una en Cáceres a la una, de media hora, y otra en Salamanca hasta las cinco menos diez. Antes había una en Osorno de 10 minutos, pero allá por 2015 la quitaron. En Salamanca, yo salí al baño. De las pocas del autobús.

El problema surge en Valladolid, cuando cambia el conductor. Un chico que empezaba esa ruta hoy. Por cualquier problema, abajo la matrícula. Unas cuatro señoras le gritan que para cuándo una pausa para café. Y que se mean. Que les habían prometido una parada ahí mismo -mentira-. El conductor, confundido, explica que no puede hacer ninguna parada que se exceda del tiempo de subir y bajar pasajeros. Por lo que empiezan a rogarle, con el cachondeo. Cuando el conductor sale para Palencia, comienzan los insultos.

El conductor las ignora y les indica que tienen un baño en el propio bus. “Es que está asqueroso. Entra tú si quieres”, protestan varias. Cuando pasamos Palencia, continúan: ES QUE ESTE TÍO NO NOS QUIERE PARAR. ESTAMOS EN NUESTRO DERECHO. EN OTROS BUSES PARÁBAMOS A POR EL CAFÉ. Aún así, una chica se paró a hacer pis en Palencia, y el conductor no tuvo más remedio que esperarla, agobiado por la pérdida de tiempo.

Con la tontería, al llegar a Herrera del Pisuerga vamos con 20 minutos de retraso. Y aquí empiezan los problemas de verdad. Cuando el conductor baja a recibir los pasajeros, seis señoras bajan con la premisa de que sin ellas no se van a ir. Y se piran a mear. El chico, nervioso, las espera. Comenta con una amiga de las señoras que si llega con retraso a Santander le caerá una buena en el primer día de trabajo. La amiga contesta: es que deberían poner una señora de la limpieza en los descansos para que limpie el baño.

Muy digna ella, of course.

Y el chico contesta con calma que la señora de la limpieza es él. Que cuando llegue debe limpiar y preparar el bus, y mañana a las nueve de vuelta en la carretera. Que le darán la una, quizá. A esto van llegando las señoras del baño, y una de ellas le responde tan pancha: a mí no me cuentes tu vida, que yo estoy de vacaciones. Otra le dice: a mí por si terminas a las tres. Si no te gusta tu trabajo, te buscas otro. Bastante tengo yo con el mío.

A esto que se suben, reanudamos la marcha. Y empiezan a calentar al bus: a este tío hay que ponerle una hoja de reclamaciones. QUE ES NUESTRO DERECHO. El conductor les indica que eso debe hacerse en las oficinas. Conservando la calma, pero hecho un manojo de nervios.

Le increpan que no le da la gana dar las hojas. Empiezan a decir al bus que el conductor no quiere parar para irse a su casa antes. Que cuando lleguen a Santander, hojas de reclamaciones. Que a la próxima se pillan el avión. Que el conductor era un capullo por no parar los 20 minutos del café.

Total, que el conductor, en su primer día en esa ruta, se va a comer mínimo 4 hojas de reclamaciones por seguir las normas de Alsa. Os pido la difusión para que esas reclamaciones no lleguen a nada. Porque bastante mal los tiene Alsa para que encima reciban esto.

Por mi parte, me llevo el agradecimiento del conductor por haberles dicho a las señoras que se me caía la cara de vergüenza al oírlas. ACTUALIZACIÓN: Recordad que esto también está en Twitter, donde mencioné a Alsa. Hemos hablado del tema y han mandado un informe con un adjunto del comportamiento positivo del conductor. Gracias por la difusión.

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Cristina Nuñez Luque 

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